Friday, November 24, 2006

Acerca de nosotras

Este blog fue creado en el marco de la realización de un trabajo práctico a los fines de ser presentado en la materia "Derecho a la Información", a cargo del Dr. Duhalde, correspondiente a la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires. La consigna era tratar de indagar en relación a la censura que se desarrolló en la posguerra, enfocando el análisis a partir de lo que sucedió y sucede con los veteranos de la guerra de malvinas. Nosotras quisimos especificar dicho estudio, y por ello nos avocamos a intentar desentrañar que es lo que había pasado con el proyecto de vida de nuestros veteranos luego de la Guerra, esto es, las diferencias entre sus formas de vida antes y después del conflicto bélico, desentrañar, cómo el mismo determina secuelas pisicológicas -además de físicas- que nos hacen pensar que la guerra en realidad nunca termina sino que por el contrario se reproduce una y otra vez en el seno del acervo social.
"Nosotras" somos Virginia Hernández -nacida en Necochea- y Sofia Clerici -nacida en Gualeguaychú-, ambas estamos cursando la Carrera de Ciencias de La Comunicación en la nombrada Universidad. Si les interesa contactarse para seguir debatiendo sobre este tema fuera del marco del blog, les pasamos nuestros mails: vir_hernandez18@hotmail.com y sofiaclerici@hotmail.com. Esperamos que lo disfruten y les sirva como un disparador para reflexionar acerca de estas cuestiones...

Friday, November 17, 2006

Entrevista a Cristina Gómez


Cristina es la esposa de Alejandro Lombardi (ex combatiente de Malvinas). Tuve la oportunidad de tener una entrevista telefónica, ya que ella reside, con su marido, en la ciudad de Necochea.
Ella me cuenta que lo conoció a su marido luego de finalizar la guerra. Después de un tiempo Alejandro le mostró una especie de diario en el que él había escrito durante la guerra, lo que fue viviendo día a día. Cristina menciona que en algunos de los párrafos que leyó de dicho diario había muestras de miedo. “A Alejandro, la guerra lo marco”, me expresa ella.
También dice que a Alejandro le cuesta mucho contar lo que vivió, aunque con el paso del tiempo le cuesta cada vez un poco menos. Muchas veces evitaba decir que era ex combatiente para no tener que contar por todo lo que paso. Además explica que depende también de quien le pregunte sobre el tema. Hay personas que preguntan por preocupación y otros solo por curiosidad, lo cual suele incomodar.
Cristina me revela que su esposo siente que tiene una asignatura pendiente, que no pudo lograr el objetivo que tenían él y sus compañeros de Malvinas: recuperar las islas.
Por otro lado, nos cuenta Cristina (como otro entrevistado) que Alejandro manifiesta mucha bronca por como fueron tratados al regresar de la batalla. Llegaron escondidos, y fueron llevados a campo de mayo, para ser alimentados y ser devueltos en “mejores condiciones” a sus familias.

Monday, November 13, 2006

Entrevista a Alberto Dupen (psicologo)

Tuve la oportunidad de contactar a Alberto Dupen, que actualmente es el psicólogo que más veteranos ha asistido. Alberto hizo, luego de su carrera, una tesis doctoral y una investigación privada que le llevo siete años y medio. El primer excombatiente que atendió fue de casualidad, en la provincia de Misiones. Luego de conocerlo le propuso alojarlo en su casa (de Buenos Aires), para poder seguir tratándolo. A partir de ese momento comenzó a ser recomendado a otros veteranos.
Alberto cuenta que cuando finalizó la guerra y los excombatientes volvieron les era difícil pedir ayuda, ya que eran tratados como locos y además se carecía de profesionales especializados en el tema (estrés postraumático). No recibieron asistencia médica y tampoco psicológica. Los pocos profesionales especializados que había no eran bien remunerados. Actualmente, el cuenta con un equipo formado por psicólogos que asisten a veteranos de guerra, pero tienen como condición atender gratuitamente, y el a cambio los retribuye brindándoles capacitación.
Dupen cuenta que sus pacientes concurren (a los encuentros) solos, acompañados por otro verano o por sus esposas. Cuando se da el ultimo de los casos se atiende a los dos juntos, y es mucho mas fácil hacer que el veterano hable ya que puede interactuar con su mujer y se crea un ambiente más familiar. El entrevistado revela que cuando un paciente no se expresa da la pauta de su mal estado, y lo sintetiza en una frase: “lo que no se habla se hace síntoma”.
Expone también que las sesiones deben ser puntuales y que se debe trabajar sobre el trauma, ya que no se sabe si el paciente volverá a atenderse. Por otro lado aclara que la familia del excombatiente es más conciente de la necesidad de apoyo. Los problemas más frecuentes con los que se presentan los veteranos de guerra son: alcoholismo, drogadicción, violencia familiar y hasta suicidio. Este último se da a causa de la re-experimentación de los hechos en los que peligró su vida. Un veterano de guerra esta catorce veces más expuesto al suicidio que una persona común. El especialista profundiza explicando que hay tres grados para llegar al suicidio: fantasía, pensamiento y acción. “Del dicho al hecho hay un largo trecho”, por señalarlo de alguna manera, y el veterano, el transcurso “de dicho al hecho” es un umbral que ya atravesó. El haber convivido con la muerte, hace que sea mas propenso a suicidarse.
El promedio de suicidios de veteranos desde que culminó la guerra es uno por mes aproximadamente. Me comenta que actualmente, dicha cantidad esta disminuyendo. El veterano no puede distenderse totalmente, siempre esta en alerta y el humor puede cambiarle repentinamente por hechos insignificantes. Otras conductas son, por ejemplo, evitar recordar, ver películas de guerra, y ver situaciones en las que alguna persona este en peligro. Otra característica, que pertenece al sistema neurovegetativo, consiste en identificar continuamente los ruidos que escuchan. Esto afecta directamente al sueño.
En la época del año que el veterano pasa por un mayor nivel de re-experimentación es a partir de mediados de febrero, hasta fines de julio y durante las fiestas (navidad y año nuevo). Comienza a recordar junto con el almanaque, desde que recibió la noticia de que lucharía en Malvinas hasta el golpe final. Las fiestas para ellos son días depresivos.
El entrevistado me dice que mas allá de que la guerra terminó hace 24 años, para un excombatiente todos los días es guerra, ellos hablan en presente, de la guerra hoy.
Con respecto al recibimiento que tuvieron los veteranos argentinos, Alberto nos cuenta que nuestro país estaba divido en dos zonas geográficas: una era de la cuidad de Bahía Blanca hacia el norte y otra de la misma ciudad hacia el sur. En la primer zona fueron recibidos “por la puerta de atrás”. Muchos llegaban de noche y eran llevados a campo de mayo alimentarlos, rehabilitarlos y ponerlos en mejor estado. En la zona sur, por el contrario, fueron recibidos como héroes, especialmente en las ciudad de Comodoro Rivadavia y la provincia de Tierra del Fuego, ya que allí vivieron más de cerca el combate. Hacían guardias por posibles desembarcos, se resguardaban de posibles ataques chilenos, vivían en penumbras y a ello sumándole que en esa parte del país los días son muy cortos (amanece a las nueve de la mañana y oscurece a las cuatro de la tarde). Cuenta también que desde la ciudad de Río Grande se veían los aviones y se escuchaban sus motores.
Por otra parte relata que los veteranos fueron marginados cuando se presentaban a trabajar. Hasta tenían que mentir y no comentar de su condición de excombatiente, como si fuera una vergüenza y no un orgullo haber defendido nuestra tierra.
Finalizando la entrevista, Alberto expresa que nadie esta preparado para ir a la guerra y mucho menos chicos de 17 y 18 años, que según el psicólogo son los mas perturbados.

Monumento a los Caidos en la Guerra de Malvinas (Necochea)



Esta monumental obre, del escultor Andrés Mirwald, fue construida para honrar a los combatientes que lucharon en las islas. El centro de veteranos de guerra de Necochea, con el aporte de personalidades, empresarios e instituciones vio coronado su esfuerzo el 9 de octubre de 1999, cuando los alrededores de la avenida Almirante Brown y 551, de Quequén (provincia de Buenos Aires) se colmaron de gente para presenciar los actos inaugurales encabezados por el entonces presidente de la Nación Carlos Saúl Menem

Saturday, November 11, 2006

Algunos datos

En la ciudad de Gualeguaychú hay actualmente 14 veteranos de Guerra de Malvinas. En el conflicto bélico fallecieron dos combatientes oriundos de este lugar. Uno de ellos fue Carlos Mosto quien actualmente tiene una calle con su nombre (Ver foto) y que según cuentan sus compañeros había hecho el servicio militar y luego fue convocado a presenciar la guerra siendo ya estudiante de medicina. Por ello, fue que no entró en combate debido a que estaba en Puerto Argentino prestando servicios vinculados a la carrera que estudiaba. Falleció el 14 de junio como consecuencia de una bomba que detonó cerca de él cuando estaba llevándole azúcar a un compañero para tomar café. El otro combatiente fallecido oriundo del mismo lugar fue el soldado Di Motta quien murió mientras se desempeñaba como piloto.

Entrevista a Pedro Miguel Vergara


Pedro Vergara es oriundo de Rosario del Tala aunque actualmente reside en la ciudad de Gualeguaychú. Cuando lo entrevisté era uno de esos días lluviosos. Sin embargo, más allá de los avatares del tiempo me recibió en su casa, junto a su esposa y junto a su hijo.
Pedro conoció a Oscar un poco antes de comenzar la guerra. Recuerda, que entregó las armas y el uniforme al Oscar vestido de civil que ya ostentaba con volver al continente, para que fuera a combatir a Malvinas. Así se vincularon, más tarde, estuvieron en la misma compañía, pero el nacimiento de dicha relación se llevó a cabo cuando Pedro luego de salir de la escuela de oficial va a Gualeguaychú a trabajar y se encuentra con Oscar que era cartero. Hoy, ambos se enorgullecen de la amistad que los une, la cual no sólo se sustenta en los recuerdos de una guerra histórica sino en la constante interacción simbólica que requiere participar de una lucha que no tiene fin y que se extiende a todos los ámbitos de lo cotidiano.
Antes de que se desatara el conflicto bélico, Pedro había terminado el secundario. Trabajaba en una empresa mayorista, tenía muchos amigos. Por ese entonces también empezó a salir con su actual mujer. Ellos iban juntos al secundario y luego de que lo terminaron, allá por enero de 1981 formalizaron su relación pero nuestro veterano fue sorteado para hacer el servicio militar y en abril de ese año lo incorporaron a la armada. Así, el noviazgo se fue consolidando en un ir y venir de largas cartas, algunas con un sello entrerriano, otras con el sello postal de Malvinas. Pedro trabaja como policía en la actualidad pero no planeaba serlo antes de ir a la guerra sino que su proyecto era estudiar abogacía, pero dice que no sabía si su familia iba a poder ayudarle y a tal cosa se sumaron las cosas que le pasaron en Malvinas
Mientras estuvo en la guerra Pedro podía comunicarse poco con su familia. Era difícil, ya que tenían prohibido salir del batallón. No podían decir nada y tampoco tenía nadie conocido como para mandar un mensaje. Al respecto, cuenta que cuando estaban formadas para subir al avión en el aeropuerto de Río Grande ve a un matrimonio conocido que tenían un hijo pequeño y como les tenían vedado hacer algo que llamara la atención, estaban muy subordinados y los tenían ahí paraditos sin poder hacer nada, cuando pasa el auto de ellos a cinco o seis metros, el nene mira a todos los soldados y él le hizo señas para que le avisara a la mamá y lo reconociera con el fin de que contara a su familia que él iba a ir a Malvinas. Sin embargo, eso nunca sucedió y se fue a combatir con ese sentimiento silenciado y sobre todo con la preocupación de que su madre no supiera nada de su destino.
Al rememorar todo lo acontecido con posterioridad al conflicto bélico, nuestro ex combatiente destaca que antes de arribar a Rosario del Tala estuvo cuatro días errante por la Capital Federal. En su caso no fue el dinero el obstáculo para reencontrarse con su familia sino la confusión que implica haber estado más de dos meses en una batalla interminable, no quería volver a su casa ya que no sabía cómo hacerlo.
Pedro sostiene que según tiene entendido los problemas de la guerra comienzan luego de 20 años de que estas se producen. Sin embargo, más allá de las debacles psicológicas, nuestro ex combatiente se siente especial por haber ido a Malvinas. Refiere, que el tenía muchas ganas de ir a combatir, él siempre se sintió muy bien, que está muy orgulloso de lo que vivió y de que le haya tocado a él.
Es así, que con los ojos llenos de resplandor relata que perteneció al BIM 5 que correspondía a la marina, pero no sólo nos brinda ese dato, sino que se explaya diciendo que el Batallón 5 fue el más reconocido por el enemigo, por la forma en que combatió, porque fue el que más bajas tuvo, porque no se rindió hasta las 13:30 hs del 14 de junio.
Sin embargo, cuando nuestro ex combatiente regresó al continente ya la sensación de prestigio pareció desvanecerse en un viaje de tres horas sobre el piso precario de un avión de medio pelo, fue así que al llegar sintió que la sociedad los responsabilizaba por haber perdido la guerra, dice que eso fue lo que siempre pensó porque durante diez años estuvieron por decirlo de alguna manera, olvidados.
Explica, que toda esta situación los marcó mucho, lo mismo que con las cargadas de la gente. Nuestro veterano, sostiene que la guerra se vivió en el sur pero no el en norte en donde la gente salía y se divertía mientras ellos estaban allá. Sólo eran conscientes de lo que sucedía los que tenían familiares en Malvinas.
Comentó también que no le gustó la forma en que los mostraron en la película “Los locos de la Guerra” ya que si bien ellos eran chicos de 18 años, se relacionaban con profesionales y estuvieron enfrentándose a una de las potencias del mundo ayudada por Estados Unidos y por todos los miembros de la OTAN. Expresa, que ellos sin tener la experiencia de combatir de todos modos aportaron su granito de arena, mal que mal defendieron la soberanía argentina y no en vano murieron muchos, muchos combatientes.
Pedro destacó que cuando llegaron, sus compañeros fueron a buscar trabajo y no los querían aceptar porque estaban locos e iban a hacer problemas. Pero tampoco faltaron aquéllos que no les creían que habían estado en la guerra. Dice, que hasta hoy mismo tienen que soportar que les digan, “si bueno, vos estuviste en la guerra pero si nos estas herido es porque estuviste escondido”. Afirma que si bien él no tiene ninguna secuela por fuera, sí uno puede tener problemas por dentro, por ello la cantidad de suicidios que ha habido hasta ahora. Así, nuestro excombatiente narra que ni bien llegó de Malvinas sus padres porque no quisieron o no se dieron cuenta, no lo llevaron a ver a un psicólogo sino a un médico clínico que le dijo, “si te sentís mal toma esta pastilla” pastilla que sigue tomando hace 24 años porque fue lo que le recetó ese médico.
Hoy, pedro no sólo se somete a esa lucha interna sino que junto a sus compañeros luchan para ofrecer a la sociedad argentina el legado de lo que ellos aprendieron en las Islas. Así, recorren las escuelas para tratar de inculcar a los niños los valores patrióticos que parecen relegados. Resulta paradójico que nuestros soldados de Malvinas se esfuercen día a día para devolver cosas a una sociedad que tanto les debe.
Sin embargo, a pesar de todo lo que nos cuenta, en forma optimista, Pedro dice que después de tremenda experiencia uno ve a lo largo de la vida las cosas mucho más fáciles, fue algo tan terrible, tan impresionante que uno deja de dramatizar por cosas insignificantes.
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Monday, November 06, 2006

Publicaciones de posguerra

Escrito del Director de la revista “Por Malvinas”, publicada el día 2 de abril de 1995.
A TODOS LOS QUE LUCHARON EN MALVINAS:
El recuerdo del pasado s un buen magisterio para la vida del presente, y, asimismo, la única manera de mantener viva la memoria de los hechos que generan nuestra realidad actual.
El 2 de abril de 1982 comenzó la gesta de Malvinas, fue un crecer de golpe. La madurez llegó muy pronto, las lágrimas también. Recordamos a nuestros caídos por la Patria, no nos olvidamos de ellos.
Ello nos permitirá afrontar el porvenir con una conciencia histórica, obligándonos a asumir la responsabilidad del diario quehacer, y proyectando nuestro compromiso de perfeccionar lo que recibimos, para legar a la posteridad un conjunto de valores remozados y plenos de vigencia vivificadora.
Queremos que estos héroes de Malvinas sientan el alborozo de nuestra mayoría de edad, que su generosa entrega no ha caído en el olvido, que hemos aprendido la lección, y que en el toque de diana siempre los hemos de encontrar firmes; rígidos en el saludo; de cara a la bandera que asciende con ellos al sol.
Todos nosotros, camaradas en el amor a la Patria, en la intimidad de una lágrima, les decimos que formamos parte de Uds., jalonados por el ejemplo de sus actos de desprendimiento, valor y espíritu de servicio. Constituye para nosotros, un imperativo para nuestras conciencias continuar esa actitud de entrega, como la forma mas segura de mantener vivo el espíritu de Malvinas.
Revista Gente. Pie de foto. Junio de 1982.
“El martes 15, este grupo de soldados argentinos espera el momento de entregar sus armas frente al Apostadero Naval Malvinas. Pelearon bajo la lluvia, entre barro, con temperaturas de hasta 10 grados bajo cero. Pero –como lo señalo uno de ellos en nombre de todos- nada de lo ocurrido nos quita de la cabeza las ganas de volver a pelear por las Malvinas."
Revista Por Malvinas. Pie de pagina.
“Estimados lectores: esta publicación, al tiempo que difunde los ideales de nuestra causa crea una fuente de trabajo para poder vivir de ella los excombatientes.
Muchas personas se comunican con nosotros para ofrecernos donaciones, como por ejemplo material ortopédico o medicamentos. Dichas donaciones serán canalizadas por nuestro medio hacia aquellos Centros de Veteranos que mas lo necesiten. Muchas Gracias.”

Sunday, November 05, 2006

Monumento a los Caidos en la Guerra de Malvinas (Gualeguaychú)

A continuación les voy a mostrar un monumento que esta ubicado en calle Luis n. Palma enfrente a la plaza San Martin ...Es el monumento en Homenaje a los caidos en la Guerra de Malvinas ...Representa 3 soldados, que estan al final de una rampa que tiene los colores de nuestra nación ( celeste, blanco, celeste )Tambien tiene un mastil ... Y esta hecho sobre una base de adoquines ... para conocer a su escultor entrar a http://eduayala-plastico.blogspot.com/

Entrevista a Oscar Pérez

El primer veterano que tuve el honor de entrevistar fue a Oscar Pérez. Fue el primero con el que hablé para este trabajo y también la primera vez que tuve un contacto con un ex -combatiente de Malvinas. Y el contacto fue sumamente emotivo, desde un principio. Por una razón u otra no pude acercarme al domicilio de Oscar y sin embargo él no dudó en venir hasta mi casa para charlar sobre lo que significó Malvinas, para él, para sus compañeros; para charlar sobre lo que significa no sólo haber luchado en una batalla lejana sino lo que implica estar luchando continuamente.
Oscar es de la ciudad de Gualeguaychú y estuvo en la guerra 74 días y 8 días prisionero en Puerto Argentino. Tenía muchos amigos, una familia y una novia con la cual se peleó un tiempo antes de ir a hacer el servicio militar. Trabajaba en una granja y había terminado el secundario cuando tuvo que viajar a Río Grande para aprender algunas cosas sobre la milicia, sólo para eso. Sin embargo, luego de pasar un año en la hostilidad de la patagonia argentina, ya vestido de civil para regresar a continuar la vida adolescente y casi adulta que tenía en Entre Ríos se desata el conflicto de Malvinas, por lo que en vez de viajar hacia el norte tuvo que ir más hacia el sur aún.
La noticia llegó a los colimbas por medio de una radio ordinaria, la noticia estaba en boga de todos en el territorio austral, al menos de todos los que vestían verde musgo. Pese a ello, Oscar se rehusaba a avisarle a su familia de lo que pasaba a miles de kilómetros de la metrópoli, tal vez para no preocupar a su madre que atravesaba un delicado estado de salud por ese entonces.
Eran tiempos de incertidumbre, para los soldados, para sus familiares, para todo el pueblo argentino, y a medida que pasaron los días esta su fue incrementando. Pero sin perjuicio de ello, algunas cosas están muy claras en la memoria de Oscar. Es así que recuerda cada uno de los días que vivió en medio del conflicto bélico, pero también se representa claramente todo lo que sucedió luego, a lo largo de más de dos décadas.
Oscar nos cuenta todo lo que sobrevino a partir del 14 de junio de 1982, dice que una vez finalizada la guerra al regresar al continente, nuestros combatientes fueron conducidos en la oscuridad, en unos colectivos con cortinas opacas que intentaban simular un transporte vacío. Dice, que estaban algo desanimados, se decían que preferían volver victoriosos pero de un modo u otro el pueblo los reconocería igualmente, no obstante, al volver no había nadie, no estaba ni el loro. En ese anonimato llegaron a Retiro y tal circunstancia se intensificó cuando se mezclaron con la gente y dejaron de ser combatientes de Malvinas. No había dinero para los pasajes de los que debían volver a sus casas en el interior. Oscar recuerda que algunos compañeros que no tenían plata se acercaron a la ventanilla de las empresas de ómnibus para explicarles que volvían de la guerra y carecían de medios para regresar a sus viviendas, frente a lo cual les respondieron “no es culpa mía, si no tenés plata no podes viajar”.
Pero nuestro veterano pudo volver, sin dar aviso siquiera, llegó a su casa de sorpresa, nadie lo esperaba. Se reencontró con sus seres queridos, les relató lo que había vivido, recibió una amplia contención pero al poco tiempo la mamá de Oscar fallece de una enfermedad que se había desarrollado, según entiende él, como consecuencia de la guerra.
Oscar estuvo 3 meses sin poder trabajar hasta que finalmente lo tomaron en el Correo Argentino en donde desempeñó el oficio de cartero hasta no hace muchos años. Pero, las secuelas de tremenda experiencia no son menores, y luego de más de 20 años, nuestro ex combatiente de la guerra y luchador incansable en su propia vida, comenzó a padecer los síntomas de algunas cosas no resueltas que lo condujeron a tener que tramitar en la actualidad una jubilación por incapacidad, con tan sólo 44 años. Ya hace un año que Oscar no percibe salario alguno y hubo de someterse a una respuesta de parte de la empresa para la cual trabajaba tal como “Yo no puedo solucionarte el problema, que te lo solucione el que te lo dio”.
En estas cosas, parece que la familia es esencial, Oscar tiene la gracia de ser acompañado por una esposa incondicional, cuatro hijas y hasta algunos nietos. Rememora, que conoció a su mujer en la disco “Bárbaro” (muy exitosa en Gualeguaychú en los años 80) que ella por ese entonces era muy fanática de Malvinas, tenía muchos recortes de diarios relacionados con la guerra.
Parece que la familia es esencial a la hora de enfrentar todos los tormentos que dejan un conflicto bélico para toda la vida en la mente de quienes participaron de él. Es así que Oscar ha tenido inconmensurables pesadillas en las que se representa a sus compañeros heridos, se pone nervioso en todas las fiestas de fin de año cuando escucha el sonido de los cohetes festejantes y hasta una vez, al escuchar un rayo se arrojó hacia el piso como respuesta a un eterno acto reflejo que lo atraviesa, a un estímulo que se le aparece todos los días, hace 24 años.
Ser veterano no se manifiesta como un rol inocuo, ser veterano de guerra implica estar continuamente y por siempre en un campo de batalla, un campo que primero es físico y que luego, se torna simbólico. Es por ello, que nuestros ex combatientes se han nucleado entre sí porque sólo ellos saben lo que significa haber estado en Malvinas. Oscar pertenece al C.E.C.I.M.E.R. que agrupa a soldados entrerrianos que participaron del conflicto nombrado, cuenta con 14 gualeguaychuenses y un total de 76 integrantes de toda la provincia.
La razón por las cual se reúnen hace tantos años, es primero que nada para apoyarse mutuamente, unos y otros, acompañarse, entenderse. Dentro de la temática de la Guerra, actualmente llevan adelante un proyecto que consiste en conseguir el “reconocimiento histórico”. Una de las propuestas dentro de dicho proyecto es luchar para que se incluya como materia obligatoria en las escuelas de la república Argentina a Malvinas.
También, otro de los emprendimientos que están volcados en la carpeta grande del C.E.C.I.M.E.R es el relacionado a la réplica del monumento que está en Retiro que pudieron construir, el cual pesa toneladas y lograron ubicar en el cementerio que yace en las Islas. Pero a dicha obra le faltan dos cosas, la inauguración que está congelada por un asunto presupuestario (el mantenimiento cuesta algo de 20.000 dólares por año) y también, carece de la bandera argentina. Sin embargo, para sortear este último avatar los veteranos apelaron a un gran artilugio creativo: pretender acompañar al mismo con una imagen de la virgen María que lleva en su manto los colores patrios. Así, explica, es sostenible que se rechace nuestro símbolo patrio, pero es un impedimento que se censure el ingreso de tal signo emblemático-religioso. Cualquier cosa es válida cuando lo que se pretende es meterle al monumento la bandera argentina.
Pero las reuniones no tienen sólo como fin abordar problemáticas vinculadas a Malvinas, nuestros veteranos exceden sus propias necesidades y piensan también en aquello para lo cual pueden colaborar en el acervo social. Un acto de altruismo impensable. Es así, que actualmente están colaborando con dos comedores, uno de ellos situado en Maciá y otro en Diamante. El primero padecía el problema de que el mismo no daba de comer en días feriados y fines de semana por lo que por medio de esta agrupación se hicieron cargo de la comida de dichos días y la copa de merienda de todas las tardes. ¿De dónde provienen los fondos? Del 3% del salario que cada uno de los veteranos aporta mensualmente para estas actividades.
Sin embargo, algunas cosas no parecen resultar tan amenas, los veteranos hicieron también con sus propios fondos un video-documental que dura aproximadamente 20 minutos que no han podido estrenar en una digna sala debido a la falta de auspicio, sin embargo no se rinden y se las rebuscan para proyectarlo en escuelas y demás instituciones, y en la actualidad están pensando en adquirir un proyector para lograr el fin tan anhelado de difundirlo.
Más allá de las cuestiones vividas y de las secuelas que padece, Oscar nos dice que le encantaría volver a Malvinas, sin embargo, nos aclara que los veteranos como institución consideran que no hay que hacerlo mientras flamee la bandera inglesa y se necesite pasaporte para ingresar como si fuera otro país.
Creo que de todas las palabras reflejadas en estas líneas y de las que quedaron escondidas en el grabador es posible afirmar que nuestros veteranos han ido a librar batalla pero siguen habiéndolo en cada uno de sus espacios vitales, siguen librando una batalla personal que curiosamente se enarbola en un fin tal vez incomprensible para los que no lo somos: pelear por una Argentina mejor, siempre.